¿Cómo leer juntos, cuando no todos leen igual?

 

Lectura piramidal para atender la diversidad en las aulas EPA

El viernes pasado, en una de las sesiones del seminario intercentros autonómico de centros EPA que estamos llevando a cabo en Aragón, compartí una propuesta sencilla, pero muy potente, para trabajar la lectura en aulas multinivel: la lectura piramidal. No como una técnica aislada, sino como una estructura flexible que nos permite atender a perfiles muy distintos sin fragmentar el grupo ni renunciar a trabajar juntos.

Para introducir la sesión partimos de un juego que probablemente muchas personas ya conocen por redes sociales: “di la palabra al ritmo”. Aparentemente es solo un juego, pero en realidad es una excusa perfecta para entrenar aspectos fundamentales para la lectura. Mientras el grupo repite palabras al ritmo marcado, estamos trabajando vocabulario básico, sí, pero también algo mucho más profundo: la direccionalidad de la lectura, que no es igual en todas las lenguas, y los movimientos sacádicos, tan necesarios para leer con fluidez.


Este tipo de actividades, que combinan ritmo, atención y lenguaje, encajan de forma natural con la lectura piramidal y se pueden adaptar fácilmente a los distintos niveles presentes en un aula EPA.

La idea de la lectura piramidal es sencilla: partir de una unidad mínima con sentido y avanzar progresivamente hacia estructuras más complejas. En el ejemplo que trabajamos sobre el tópico de la salud, comenzábamos con una secuencia muy básica: “le”, “le duele”, “le duele la”, “le duele la mano”, apoyándonos en imágenes claras y funcionales. A partir de ahí, cada perfil podía recorrer un camino diferente, pero siempre sobre el mismo contenido.

Distinguimos 4 niveles básicos, dentro de los cuales se puede personalizar todaví más la actividad:

En el nivel B, correspondiente a alumnado alfabetizado en otra lengua pero no en español, la lectura piramidal se plantea inicialmente con varias imágenes entre las que elegir. El alumnado lee la secuencia y selecciona la imagen que corresponde. A partir de ahí, la misma actividad se puede complejizar fácilmente: sustituir las imágenes por opciones escritas, pedir que escriban la respuesta en lugar de escogerla o introducir pequeñas variaciones en la frase. La estructura es la misma, pero el nivel de exigencia cambia.

Para el nivel C, con alumnado alfabetizado y con un nivel básico o medio de español, el trabajo se centra en aumentar la complejidad lingüística del material. Se introducen palabras con sílabas inversas, trabadas, diptongos o hiatos, y se juega también con distintos tipos de letra: mayúscula, minúscula o imprenta. No se trata solo de “leer más”, sino de leer mejor, con mayor conciencia del sistema escrito.

En los niveles más iniciales, donde todavía no existe lectura autónoma, la propuesta se adapta eliminando el texto escrito y trabajando únicamente con imágenes. El objetivo aquí no es decodificar, sino evocar palabras, reforzar el léxico y preparar el terreno para futuros aprendizajes lectores sin generar rechazo ni frustración.


Por su parte, en el nivel D, con alumnado hispanohablante o con un dominio oral alto, la lectura piramidal permite trabajar aspectos que a menudo se descuidan: la velocidad lectora, la atención a la forma escrita y la comprensión profunda. En lugar de frases sueltas, se introducen textos más complejos, se puede cronometrar la lectura y añadir preguntas de comprensión que obliguen a ir más allá de una lectura automática.

¿Y después cómo lo evaluamos?

Uno de los puntos clave de la sesión fue la evaluación. En aulas multinivel no tiene sentido evaluar a todo el mundo con el mismo rasero. Por eso utilizamos una rúbrica común, donde el objetivo es el mismo para todas las personas:

"Participar en la lectura piramidal y progresar en la decodificación, la fluidez y la comprensión lectora."

Lo que cambia no es el objetivo, sino el punto de partida y el recorrido de cada persona.

Este enfoque permite observar avances reales sin penalizar, valorar el progreso individual y, sobre todo, mantener al grupo unido trabajando sobre un mismo tema y una misma propuesta.

Si queremos trabajar por propuestas, estas quedarán almacenadas para la siguiente ocasión. Es más, sería recomendable pasados unos días que volvieran a leerla y que ellas y ellos mismos comprueben si han mejorado o no, quizá cronometrándose con el móvil.

La próxima vez que queramos trabajar así la lectura, cambiaremos el contenido, pero tendremos la plantilla hecha.

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